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Anatomía de la autoestima

La palabra autoestima tiene su raíz en el prefijo griego αυτος, autos, que significa por sí mismo o, hacia sí mismo, y en la palabra estima, que proviene de latín estimar, que significa valorar, apreciar. Con lo que autoestima es la apreciación o valoración que hacemos de nosotras mismas.

 

Su significado etimológico nos da una de las claves fundamentales de la autoestima, y es que la autoestima pasa por poner en valor y aceptar todo lo que somos. Abrazar incondicionalmente las que somos, con nuestras luces y nuestras sombras, en los buenos momentos y en los difíciles es el camino que nos lleva a querernos.

 

Amarse, a una misma, como amar a los demás, es una decisión cotidiana, de cada momento. Requiere un entrenamiento y no perder de vista que tú eres la persona más importante de tu vida.

 

Es un camino que se hace andando y puedes empezar a amarte incondicionalmente desde ya mismo, porque ¿sabes una cosa? ¡Eres perfecta así como eres!

 

¿Cómo funciona la autoestima?

La autoestima toca todas las áreas de nuestra vida, y si profundizamos podemos ver que la autoestima se origina y se expresa en diferentes aspectos. Durante la vida todas hemos vivido experiencias que nos han hecho ser las que somos: en la infancia con nuestros padres, con los amigos, en las parejas y relaciones, en el trabajo, quizás nos ha tocado vivir experiencias duras que nos han traído muchos aprendizajes, quizás hemos tenido que proteger nuestro corazón… la vida a veces tiene propósitos misteriosos y todo lo que hemos vivido es justamente lo que nos hace ser únicas y especiales.

 

Cada mujer tiene aspectos con los que se siente mejor y otros en los que todavía hay aprendizajes por hacer, así que la fórmula para cultivar una buena autoestima es diferente en cada caso y en cada mujer. Y el primer paso es darnos cuenta de dónde tenemos nosotras el tema o las dificultades, porque es allí donde más luz podemos llevar y es allí donde más podemos crecer.

 

Estas son las áreas de la autoestima que miramos, mimamos y cultivamos en THE LOVE WAY:

1. Libertad de ser.

Permitirte ser quien eres, sentir lo que sientes, decir lo que piensas, ser quien has venido a ser. Entrar en contacto con tus deseos, tus gustos, tus necesidades, tus emociones, tus intuiciones y decidirte a seguirlos, a complacerte y a salir al mundo a compartirte como eres.

2. ACEPTACIÓN INCONDICIONAL

Llegar a amarnos implica aceptarnos profundamente, con nuestra parte más luminosa, valorándola y reconociéndola, y aceptando también nuestra sombra, nuestras limitaciones y los aspectos que menos nos gustan de nosotras mismas… Porque amarte es conocerte y aceptar todo lo que eres, hagas lo que hagas, pase lo que pase. Y aprender el significado de la palabra incondicionalmente, es decir, estar a tu lado y poder contar contigo siempre, sin condiciones!

3. Raíces y patrones familiares.

“Hasta que no podemos integrar a nuestros padres no podemos brillar”. Esto decía Bert Hellinger, el padre de las constelaciones familiares. Integrar de donde venimos, honrar la tierra en la que hemos nacido y a nuestros ancestros, es honrar nuestra sangre y es honrarnos a nosotras mismas, agradeciendo todo lo vivido y quedándonos en paz con lo que ha sido. Somos un milagro de la naturaleza, nos ha sido dada la vida y esto es algo muy valioso que debemos aprender a valorar.

4. Cuerpo, sexualidad y autoimagen.

La relación que tenemos con nuestro cuerpo y con los espejos es un temazo para muchas mujeres. Cómo nos sentimos con nuestra imagen, cómo nos vemos cuando nos miramos en el espejo, cómo nos sentimos como mujeres, con nuestro ciclo y nuestras hormonas, cómo vivimos nuestra sexualidad y que relación tenemos con nuestro cuerpo cuando expresa a través de un síntoma un conflicto emocional que debemos atender.

5. Autocuidado y nutrición.

¿Cómo nos tratamos? ¿Cómo nos hablamos? ¿Cómo atendemos lo que necesitamos? Procurarnos lo que nos nutre el cuerpo, el alma y las emociones es aprender a cuidarnos y el cuidado es una forma de amor. Se trata aquí de enmadrarnos a nosotras mismas y la base del autocuidado es practicar esta escucha interna porque, si yo se qué es exactamente lo que necesito ahora, es mucho más fácil que me lo pueda dar o que lo pueda pedir.

6. Valor y confianza.

Mirar a la cara los miedos y las creencias que nos impiden brillar con luz propia, cultivar la confianza en ti misma y en la vida… Y reconocerte todo lo que eres capaz de hacer y entregar al mundo, todo lo que eres y todo lo que sabes… ¿Qué es lo que tiene valor para ti? ¿Cuáles son tus talentos y tus superpoderes?

7. Pasión y propósito.

Vivir disfrutando de la vida es la clave, hacer más cosas de las que te hacen feliz y hacer cada vez menos cosas que no nos aportan nada o que no queremos hacer. La clave es vivir una vida que te permita ser tú misma, expresar todos tus talentos y hacer lo que has venido a hacer. ¿Qué es lo que te hace vibrar el corazón? ¿Cuál es tu pasión?

8. Pareja y relaciones.

Está claro que el amor de tu vida eres tú misma y que tú eres siempre la primera para ti, o debería ser así. Pero no nos vamos a quedar todo este amor para nosotras solas, porque todo esto tiene sentido si lo compartimos. Y aquí viene el reto: entregarme sin perderme, priorizarme teniendo en cuenta al otro, amar al otro como a mí misma, sin querer cambiarlo, sin perder mi centro…

9. Mindfulness y espiritualidad.

Cultivar el arte de estar presente contigo misma, aquietar tu mente y abrirte a sentir la conexión con algo más grande, con el misterio de la vida… Entrar en contacto con tu cuerpo sutil y energético, es darte cuenta que formas parte de algo mucho más grande que tú, ser sensible con todo aquello que no vemos y empoderarte a ti misma desde el amor.

10. Vivir amando.

El propósito de la vida es aprender a amar, así que nada de todo esto tendría sentido si no fuera para aprender a amar mejor, para poner más amor en el mundo. Esta es la revolución de la autoestima, que cuando yo trabajo conmigo misma en mi autoestima,

mi vibración es más amorosa y la energía que yo pongo en el mundo a cada paso que doy es más consciente y más amorosa. Y el amor tiene unas propiedades casi mágicas: cuanto más amor damos, más amor sentimos, y más amor tenemos, nuestras células son las primeras en beneficiarse de sentir el amor y el amor se contagia. Cuando te sientes amada, amas y así es como vamos haciendo del mundo un lugar más amoroso.